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domingo, 1 de enero de 2012

La leyenda del “Molino de Viento”





Hace mucho tiempo un dios muy alegre, llamado Eolo, se paseaba por su jardín mientras apreciaba sus plantaciones; en las cuales habían hermosos rosedales, preciosos claveles, bellas margaritas, exquisito trigo, salado maní, dulce maíz y otras flores y cereales.
En un pueblecito cercano vivían unas hadas y elfos que ado-raban el cereal. A ellas les gustaba plantar cereales para luego comerlos, pero había un inconveniente; a algunos había que molerlos y era un trabajo agotador.
    Era un frío día invierno y cómo era de costumbre, escasea-ba el cereal; a consecuencia los elfos y hadas se vieron obligados a pedirle al dios algo de cereal:
-Oiga sublime dios, hemos venido hasta aquí para preguntar-le si nos podríamos llevar unos pocos cereales de su hermosa plantación-preguntaron con inigualable amabilidad las cria-turas mágicas -, puesto a que en éste frío y helado invierno nos está escaseando.
A lo que el dios respondió tranquila e inefablemente:
-Mi respuesta ha de ser negativa puesto a que a mis planta-ciones las quiero como a mis propios hijos.
-Bueno, pero cuando usted necesite nos comportaremos igual -respondieron tosca y enfurecidamente los desamparados el-fos.
Por la noche los elfos y hadas decidieron vengarse, introdu-ciéndose en el jardín de Eolo, donde recolectaron mucho cereal. Al otro día, Eolo se levantó encolerizado y comenzó a abatir todo el pueblo con sus terribles tempestades, porque el hecho de que le habían profanado el jardín por la noche, lo hizo enfurecer terriblemente.
Cuando despertaron los vengativos elfos cayeron en la cuen-ta de que estaban siendo arrasados por un abominable huracán hacia la casa del Dios. No todos los elfos estaban siendo arrastrados por el huracán, uno de ellos, el más atento y vivaz se había levantado con anterioridad suponiendo lo que iba a pasar tenía un plan en marcha. Estaba constru-yendo un artefacto que permitía con la fuerza del viento molía el cereal y así todo el viento que iba hacia allí iba a moler el cereal que le habían robado.
Entonces a partir de la cólera de Eolo nació un increíble ar-tefacto que se sigue usando ahora con la diferencia de que ahora, la energía que el viento brinda y que el molino recoge tiene otro uso que el de moler cereal.



Fin

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